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 Recapitulacion

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lamoscapolaca
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MensajeTema: Recapitulacion   Dom Ene 30, 2011 12:39 am

Se nos dio unas horas extras para dormir antes de ser llamadas para relatar los acontecimientos sucedidos anoche en Kiyoki Mori. Tomoe ya estaba despierta y arreglada para cuando el velo de Yume-Do descubrió mis ojos, y debí de apresurar mis preparaciones a fin de no ser un peso para ella. Afortunadamente, mi kimono de magistrado estaba limpio y preparado, y pude partir con celeridad junto a Tomoe. Envolví el daisho de Moto Yoe en seda, tomé mis puntas de flecha de anoche, y seguí a la himin que nos habían encomendado hasta una tienda con el Mon Shinjo, donde Shinjo Yokatsu junto con su comitiva nos esperaban para desayunar. Tomoe ingreso con su máscara favorita y los pergaminos que encontró en la biblioteca; yo dejé el arco y el carcaj en la entrada, y le indique a la himin que se quede en la entrada con el daisho, atenta para cuando la llamen. Entre únicamente con mis puntas.
Frente a nosotros había una enorme mesa en el centro de la cual se encontraba el daimio del clan Unicornio, el cual nos invito a sentar y comer, para luego narrar nuestras peripecias. En el manjar que nos sirvieron fui sorprendida con una carpa que no solo era masticable y digerible, sino también deliciosa, algo sorprendente considerando las carpas que nadan en los ríos de las Montañas del Espinazo del Mundo, seres con más espinas que un erizo de mar, y tan duros que hay que arponarlos con una lanza para jabalíes. Mientras los disfrutaba, Tomoe hubo de lidiar con otra sorpresa propia, pues aunque su mascara era una reliquia de familia, era en la practica un mempo, sin espacio para introducir comida.
Tomoe comenzó a narrar nuestros primeros pasos por el bosque y nuestra entrada a la biblioteca, donde narró nuestro encuentro con la delegación Dragón, las pequeñas criaturas, y entregó los pergaminos de la difunta sacerdotisa a Iuchi Ukyo. Dio a conocer sus sospechas sobre una relación ilícita entre la responsable del templo y Kotaro, aunque debería de realizarse un interrogación completa a los supervivientes sobre este asunto.
Una vez que terminó con su parte, empecé a describir el ingreso al templo, con la ayuda de Tomoe para los detalles que no había podido apreciar, ya sea por falta de talento místico, o simplemente no estaba presente. Estaba segura que todos los comensales eran guerreros valientes y experimentados, pero por precaución, decidí evitar explayarme sobre los detalles más escabrosos y desagradables. Con dos excepción de dos casos.
El primero fue el de Moto Yoe. Hice hincapié en el estado en el que la encontramos, para que los presentes pudiesen apreciar correctamente su fortaleza y valor. Toda la mesa se sorprendió de escuchar el nombre de la samurai-ko, y Shinjo Yokatsu inquirió en mis evidencias de la identidad de la guerrera. Explique que los sobrevivientes habían reconocido el daisho; al examinarlo él mismo, de manos de la himin, pudo confirmarlo, para terror del resto de los Unicornios. Ahora, las reacciones de la mesa no me habían sido ajenas, pero al haber sido la última persona en verla con vida, y como testigo de su sacrificio, decidí expresar mi deseo de tener el honor de llevarle el daisho a su familia, para que conozcan su destino y bravura. El daymio Unicornio acepto, y para mi preocupación, vi miradas de alivio de muchos de la mesa.
El segundo caso en el cual me explayé más fue en el combate mismo contra el Oni y el Maho Tsukai. Estoy seguro que un combate de este tipo hubiese sido una gran hazaña, e hice todo lo que estuvo en mi alcance para que no solo mi actuación, sino la de Togashi-san, estuviesen propiamente narradas. En ese momento, hubiese dado lo que fuese por un bardo Ikoma o Grulla…
Tardamos bastante en terminar nuestra recapitulación de los hechos, y cuando finalizamos Shinjo Yokatsu nos dijo que en unas horas partiría a la procesión del templo. Amablemente, nos dijo que los Unicornios tenían una gran deuda con nosotros, y que todos sus súbditos habrían de saber que de ahora en adelante somos considerados “hijos de los cuatro vientos”. También dijo que tenía regalos para nosotros, que estaban en nuestra tienda, que no tomasen esta falta de protocolo como una falta de respeto, sino como muestra de la honestidad de su corazón para su agradecimiento.
Cuando volvimos a la tienda, encontramos dos enormes arcones finamente tallados, que la himin nos comentó fueron traídos por los criados del señor. Dentro de ellos, cada una tenía un kimono, ambos de altísima calidad, de tonos claros y diseños delicados cuyos tenues colores parecían corresponder a los colores de nuestros clanes. Además, había una botella de un perfume floral, una muy hermosa estatua de un caballo encabritado, tallada en madera y con ojos de diamantes con la leyenda de “Los hijos de los cuatro vientos”, y un tubo metálico, extensible, cuyo nombre no sabíamos pero nos dijeron servía para ver a la distancia. Estábamos muy agradecidas y alagadas por los regalos, pero decidimos postergar descanso y admiración para poder partir con la comitiva del daymio al templo; ordenamos a la himin que preparase un bolso de viaje con los kimonos y los perfumes, acomodamos nuestros kimonos de magistrados, y fuimos por nuestros caballos.
La joven himin era conocida del adolescente encargado de los establos. Era obvio el cariño que los Unicornios profesaban por sus monturas, y al avisarle que planeábamos partir, él partió raudo en busca de los nuestros. Lo que trajo nos tomó por sorpresa, pues en ves de los ponies que Kentaro nos encomendó, nos trajeron dos animales majestuosos que hacían parecer a los anteriores como perros superdesarrollazos. A Tomoe-san le dieron un caballo gaijin de color blanco nieve, de largas crines, y a mí una yegua de color negro noche, con una mancha blanca en la frente; ambos son caballos del corral personal de Shinjo Yokatsu, con sillas de montar finas y elegantes, de diseño y acabados nunca vistos por mí. Al salir del establo, aproveché a utilizar el tubo metálico sobre mientras montaba, y bromee con el hecho de que ahora tenía mi propia atalaya de vigilancia móvil.
Así fue como tomamos parte en la procesión, recorriendo el camino hacia el templo a la par de otros funcionarios especialmente invitados por los Unicornio. En el lugar fuimos invitadas a una ceremonia de té donde Tomoe se encontró con otro miembro de su clan con el que, excusándose por unos minutos, tubo una corta charla (ya saben lo que dice el dicho, “Un escorpión, es una amenaza; dos, ya es un complot”). La nueva y joven sacerdotisa relato en esta ocasión los ruegos correspondientes, y por primera vez, pudimos ver correctamente al Ki-Rin que habíamos logrado traer al bosque.
En este momento, Tomoe esta redactando su informe a Kentaro-sama. Aproveché el día libre que tengo antes de partir a la fortaleza de Moto Chai para revisar los distintos registros astrológicos que los Unicornio recolectaron a través de sus viajes. Tome notas de los sucesos referentes a estrellas fugaces, y me sorprendí al saber de la presencia de un shugenja que al parecer esta realizando una investigación similar, aunque con fines completamente distintos. Partió a tierras Grullas hace poco… quizás sería buena idea pedir una entrevista si estoy por la zona.
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Maverick
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MensajeTema: Re: Recapitulacion   Dom Ene 30, 2011 11:19 am

Actualizo la exp. XP+1
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