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 Un amigo, Zahir

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MensajeTema: Un amigo, Zahir   Mar Oct 04, 2011 5:09 pm

Hacía ya bastante que había dejado atrás el paso, y aún para ser verano hacía bastante frío… bastante diferente a como es en casa… aunque para ser honestos... en casa hace calor incluso en invierno… supongo que para todo en la vida y el mundo hay un contrario, ¿existirá en algún lugar en Eden que tenga un clima en el que no haga ni mucho frío ni mucho calor?. Pensando en esas cosas sencillas de la vida viajaba por los caminos de Mianna, evitando siempre, en la medida de lo posible, los caminos principales.

Durante las noches de campamento me divertía confeccionando un mapa con los caminos que iba recorriendo, anotando las tabernas en las que paraba y que tal me había ido tocando y narrando historias. De cada taberna siempre me llevaba alguna anécdota que escribir en algún reborde del mapa y en el camino cada tanto me cruzaba con alguna vista imponente digna de destacar, lo que hacía al mapa cada vez un poco más intrincado.

Extrañaba en parte mi libro de notas, lo había dejado con Liynaa, me lo había pedido para leerlo entero y era mejor dejarlo con ella que llevarlo a pasos del enemigo… que es en definitiva a donde estoy yendo, por suerte teñirme el cabello de negro es bastante sencillo, eso sumado a que me dejo crecer el pelo y una barba corta me da un aspecto que creo me hace más maduro y tapa en gran medida mis rasgos … Hacerme pasar por artista ambulante tampoco es para nada fácil, aunque Rita es un gran ejemplo a seguir y siempre pienso en como diría ella las cosas antes de contestar… la verdad es que mucho no se me da, siempre en algún momento se me escapa un poco la cultura al hablar, tengo que reconocer que ser bruto todo el día es un trabajo agotador.

Fue en uno de esos pueblos que me paso la cosa más curiosa, por lejos no fue ni el pueblo más chico ni el más grande, tampoco el más pobre ni el más rico, un pueblo más como quien diría, tenía un aire al pueblo de Rose… aunque los campos tenían bastante más ovejas y vacas en lugar de plantaciones, y un bosque dominaba una colina cercana y luego se expandía tierra adentro.

Había llegado hace unos días y me estaba quedando en la única taberna del pueblo, había logrado llegar a un acuerdo con el tabernero, me dejaba quedarme en la taberna y a cambio yo tocaba y me dedicaba a entretener a los que iban a la tarde y a la noche, lamentablemente la comida no estaba incluida en el trato y buena parte de lo que ganaba se me iba en eso. Pese a que el trato era totalmente favorable para el tabernero, a quien no solo le entretenía la clientela sino que le daba unas monedas por mi propia comida, estaba bastante agradecido de que hubiera una taberna, en la mayoría de los pueblitos que me había cruzado no había ni taberna y solo en casos que podría contar con los dedos de una mano hubo alguna familia o alguien que me dejara quedarme en sus casa.

Un día especialmente aburrido me aventure a recorrer un poco los lindeles del pueblo, por suerte hacía buen clima y el sol ayudaba a que el viento frío no se notara tanto, al principio fui paseando por las granjas saludando a los habituales de la taberna para luego ir a explorar un poco el bosque y ver que me encontraba.

Lo primero con lo que me tope fue un buen cementerio de ganado, los huesos semienterrados y dispersos daban un aspecto bastante lúgubre, y la sombra de los arboles no ayudaban mucho, después de mirarlos un poco decidí avanzar por lo menos hasta el punto más alto de la colina y ver si encontraba algo más interesante que unos cuantos huesos enormes desperdigados por el suelo.

Mientras ascendía la colina me tope por una pendiente especialmente empinada, no se veía a los lados ningún camino más fácil y no me quedaba otra alternativa más que la de escalarla, fue algo que me costó bastante, paso a paso, sujetándome de alguna rama u árbol que pudiera alcanzar antes de empezar a resbalarme cuesta abajo, avanzaba un poco… me apoyaba contra un árbol, avanzaba otro poco y así, ya iba buen rato cuesta arriba cuando escuche un chillido bastante importante más arriba.

Por un segundo se me helo la sangre, lo que fuera que había chillado era bastante grande, por un momento se me cruzo la imagen de las águilas gigantes de la montaña, aquellas que me había contado Arun en las ruinas. La verdad es que pensé en irme rápido de allí y dejar a esa cosa sola y a sus anchas… luego recordé lo otro que me había contado Arun sobre esas águilas, los plumones de estos pájaros eran excelentes a la hora de hacer ropa de abrigo… y yo que viajo rumbo norte no puedo despreciar ningún abrigo.

Tomando un poco de coraje sujete la espada que llevaba al cinto, por la diosa que en ese momento deseaba tener a Tempesta en lugar de la horrible espada Mianna que me había procurado... y a mi buen escudo reforzado en lugar del pedazo de madera que hacía la excusa de uno… era más apropiado para tapar un maldito barril que para ser usado de escudo… pero era lo que había rescatado del campo de batalla…

Mientras maldecía a mi equipo fue que logre subir hasta la cima de la colina, donde poco a poco e intentando no hacer mucho ruido fui desenvainando la espada, instantáneamente se me paso por la cabeza que era una estupidez intentar cazar un pájaro con una espada en lugar de una arco… otro chillido, sin duda venía del bosque no del cielo, con la espada en la mano y muy despacio fue que empecé a buscar la fuente de esos chillidos.

El bosque era bastante tupido en esa zona, apenas entraba sol por entre las hojas, y la gran cantidad de arboles hacía difícil seguir una línea recta, y dejaban muchos puntos ciegos. A medida que me acercaba a la fuente de los chillidos se empezaron a escuchar otros ruidos, ramas rotas, golpes, lo que fuera que sea que estaba delante hacía mucho ruido y estaba rompiendo todo.

Poco a poco me acerque, en un momento alcance a ver varios rayos de luz que caían sobre la negrura de la espesura, algo muy grande había tirado dos o tres arboles y hecho un buen agujero en la bóveda del bosque, siguiendo el rastro de destrucción encontré sangre… y luego hielo, ¿hielo?, ¿en un bosque en verano?.

Aún con más cuidado seguí avanzando, ¿Qué había más adelante?.

Sentía como el corazón se me aceleraba, ahora quería saber que había hecho todo esto… un paso, luego otro, un enorme tronco tapaba mi línea de visión, le di la vuelta con cuidado, cuidando mi flanco con el escudo.

No tarde mucho en ver qué era lo que pasaba al otro lado del gran roble, en el suelo el cuerpo destrozado de alguien, y un poco más alejado un enorme grifo.

En cuanto aparecí los ojos de la criatura se clavaron en mí, estaba herido, un ala le golgaba pesadamente a un lado, llena de escarcha y rígida. Me acerque un poco para ver mejor al hombre en el suelo sin sacarle la vista al animal herido. Ni bien empecé a acercarme el grifo intento emprender el vuelo, pero el ala llena de hielo no le dejaba, era muy pesada.

Del cuerpo no quedaba mucho lo que alguna vez fue su cabeza ahora era un charco en el suelo, y el cuerpo estaba marcado por las enormes garras de águila del grifo. No tenía ni idea de que había pasado, pero la criatura no parecía tener intención de atacarme, se mantenía a una distancia prudente y yo no iba a acercarme.

Era curioso cómo me miraba con su enorme cabeza de águila, primero con un ojo, luego con el otro, moviendo la cabeza como un pájaro, parecía intentar decidir si era presa, enemigo o que, y sobretodo observada lo que hacía con la espada.

La cola por el otro lado se movía despacio, de lado a lado, como la de los gatos que esperan agazapados una oportunidad para saltar, pero cada vez que intentaba moverse su ala congelada le hacía retorcerse del dolor, no parecía que fuera a moverse hasta que ese hielo se fuera… y si era mágico seguro iba a tardar un buen tiempo.

Sin dejar de ver al grifo y con mucho cuidado envaine la espada, la cabeza de águila parecía perpleja y solo se quedo observando. Aprovechando eso tome el cuerpo con una mano y empecé a alejarlo, esto molesto un poco al animal, era su presa después de todo… pero con cuidado y despacio fui arrastrando el cuerpo.

No sabía quién era el pobre desgraciado, ni tenía forma de averiguarlo, ya no tenía cabeza y lo que quedaba del cuerpo estaba mutilado, con la ropa rasgada. Claramente era algún tipo de mago, de los cientos que hay en Mianna… Con cuidado lo revise, no tenía mucho encima además de su túnica, seguramente había perdido el resto en alguna parte durante la pelea… por toda pertenencia lo único que le quedaba era una daga, bastante bien labrada, unas hierbas y una bolsa de monedas, nada que me pudiera indicar quien era…

Usando mi “escudo” como “pala” cavé una tumba no muy profunda para el difunto… se merecía eso al menos, no sabía su religión ni sus creencias, pero dije algunas palabras de las que recordaba en mi tierra, era algo al menos… Luego con respeto hundí la daga en la tierra, dejándola como única lapida de ese mago desconocido.

Cuando termine con el exánime volví con la bestia, seguía donde la había dejado, aún molesta por el que le robaran la presa al parecer… Gracias a la diosa la cosa esa no me atacaba, parecía estudiarme con sus profundos ojos negros. Solo y herido el grifo no podía hacer mucho, sin duda era una bestia formidable… pero sin su vuelo no iba a poder cazar, ni huir, ni nada.

Esta vez me tome el tiempo para verlo, era una bestia hermosa, grande y fornida, sin duda todo un animal de caza. Tenía un pelaje marrón sin macula que cubría el cuerpo y los cuartos traseros, mientras las patas delanteras y la cabeza estaban cubiertas de un plumaje que combinaba hermosos tonos del mismo marrón, más oscuros y claros. Las alas era algo que nunca había oído hablar, ni en las mas locas leyendas sobre estas criaturas… tenían 3 colores diferentes… empezaban como una continuación del plumaje de la cabeza entre mezclado con el pelaje del lomo y en un momento cambiaba por plumas más grandes y hinchas de un blanco puro, que cubrían como una capa otras plumas largar totalmente naranjas, que por momentos parecían brillar. El pico y las garras ahora brillaban de un color carmesí por la sangre derramada, pero se notaba que las garras eran negras y el pico, orgulloso y siempre en alto, era de un marrón muy oscuro.

No sé cuanto mire al grifo, pero al final pareció molestarle y volvió a chillar, lo que me trajo de vuelta a mis sentidos, era mejor no volver a distraerme así o yo sería el siguiente sin cabeza.

La bestia sin duda parecía molesta por el arrebato de su presa, así que lo más apropiado era darle algo a cambio, con mucho cuidado y sin darle la espalda me saque la mochila, había empacado un almuerzo por si acaso… Con cuidado se lo arroje, no era mucho pero era algo, al principio miro la carne sin mucho interés, y volvió a mirarme fijamente a mí, no sería raro que considerara que yo era mejor bocadillo que lo que le di… pero bueno.

Me aleje un poco para que no esté tan nervioso, y me dedique a ver su reacción. Ya era de noche cuando por fin el grifo se digno a probar lo que le había dado, sin duda aún tenía hambre pero no tenía nada más para ofrecerle, la bestia comenzó a chillar, demandaba más claramente…

-Está bien… voy a traerte más pero no vallas al pueblo… - le dije en Nuevo Nacido, quizá me entendiera como el lobo de Elania… el grifo inclino la cabeza y me miro – si vas al pueblo vas a llamar mucho la atención… mañana te traeré más – le dije acercándome, algo que no le gusto y volvió a chillar, estaba claro que para él yo tenía solo que darle de comer a la distancia y nada más.

-calmate… shhh tranquilo- le dije haciéndole gestos intentando que se esté quieto, solo logre que se incomodara más y más –bueno… bueno… me voy… voy a volver mañana… - le dije caminando con cuidado hacía atrás y sin quitarle la vista, algo me decía que si me giraba me saltaría al instante por la espalda.

No tarde un buen rato en volver a la taberna desde el bosque, aunque bajar la pendiente fue bastante rápido… eso sí me di algunos ramasos… En la taberna me esperaba un tabernero nada feliz por mi ausencia…

Al día siguiente le compre al carnicero una buena pata de jamón, de un tamaño realmente considerable… mientras subía la pendiente con esa cosa a la espalda me preguntaba si era realmente de cerdo o de qué demonios era… y si el grifo seguiría allí… Pues bien, seguía allí, un poco más adentro del bosque. Aún tenía el hielo y por las marcas en el piso se notaba que había intentado volar varias veces y que no lo había conseguido.

A la distancia le dije –Buenos días, te traje el desayuno, lo pago el difunto, que aproveches – y le arroje la pata, el grifo me miro, ya me estaba esperando cuando llegue… no soy muy sigiloso, pero no me estaba prestando atención. Ni bien el jamon toco el piso se lo apropio, no quería compartir nada, sin duda durante la noche había pasado bastante hambre.

Mientras lo observaba pensaba en lo cierto que era “el camino al corazón de una bestia es por su estomago”, y por un momento pensé si también funcionaría con Lastar.

Así fueron pasando los días, todas las mañanas y tardes le llevaba algo de comer, me tomo bastante tiempo lograr que se acostumbrara a mi presencia, durante mucho tiempo me miraba como un intruso, pero poco a poco me fue aceptando, si bien no como el mejor amigo… al menos ya no me veía como una posible presa, no sé porque, pero era divertido hablarle.

Cada vez que hablaba el grifo me miraba con toda atención con sus orejas mirándome, a veces pensaba que podía entenderme, Lo que si fue una sorpresa fue que mi música le gustaba, era algo raro tocar y tener por audiencia un grifo del tamaño de un caballo pequeño…

Me tomo una semana lograr que me dejara acercarme lo suficiente como para ver el hielo en su ala, y casi otra semana que me dejara tocarlo… ya para entonces el dinero de nuestro difunto beneficiario se había acabado y estaba usando de mi bolsa para la comida de la bestia…

Paso un mes entre una y otra cosa hasta que finalmente me dejara inspeccionar su plumaje y sus alas congeladas… Curiosos los grifos… son increíblemente orgullosos como en las leyendas, no sé que abra convencido a este de que yo era digno de acercarme, pero viéndole las garras agradecía que así fuera.

El hielo Mianna no se derrite fácil mente, por lo menos el mágico… en un mes se había derretido bastante pero aún era mucho.

Ya para entonces mi silencioso interlocutor tenía nombre Zahir, el nombre de un guerrero en nuestras leyendas, nombre digno de un grifo orgulloso y valiente…

Ya la salud de Zahir me preocupaba, si bien devoraba lo que le llevara el ala congelada podría quedar muy mal si seguía resentida, tenía que hacer algo… y como de magia se menos que de cocina… iba a tener ver cómo ayudarlo sin lastimarlo….

Me tomo unos días y unos cuantos mordiscos por parte de Zahir, que para mi sorpresa no eran para dañarme… el descubrir cómo lidiar con ese hielo, tenía que romperlo, de a poco, para liberar el plumaje y con cuidado secarlo. Fueron tres días más rompiendo el maldito hielo con cuidado para no lastimar al pobre grifo…

Una vez lo hube liberado… Zahir me miro solo un segundo antes de dar un salto y ponerse a volar, estaba chocho de la vida, chillaba y revoloteaba, y en un instante atravesó las ramas de los árboles y no lo vi más.

Sinceramente pensé que se había ido para siempre... Algo bueno… Quizá se había ido con los suyos… después los Grifos no son de este tipo de clima tan frío… pero para mi sorpresa Zahir casi me mata del susto… cuando estaba volviendo al pueblo lo escuche en el cielo… solo instantes después una enorme vaca caía a unos pasos de mí haciendo temblar todo el suelo, y al instante el grifo se posaba sobre su presa…. Me miro y volvió a chillar orgulloso, parecía que le gustaba volver a cazar. Sin mucho cuidado empezó a devorar a la pobre vaca, yo lo miraba anonadado, se estaba dando un festín parecía, en un momento me miro, volvió a chillar y arrancando una de las patas de la vaca de un solo tirón de su pico me la arrojo… ¿su orgullo no le dejaba dejarme sin comida?, la verdad me entre a reír mientras el pobre Zahir me miraba intrigado, lo que me daba más gracia aún.

El grifo dejo la vaca para acercárseme mientras me destartalaba de la risa, y con el pico me empujaba al trozo de pata, sin duda quería que comiera con él.

Juntando toda mi voluntad deje de reirme, si Zahir se lo tomaba a mal arruinaría todo lo que había logrado hasta ese momento, ¡que era nada más y nada menos que el que un grifo me de parte de su presa!. Me sente junto a la pata y carneé unos buenos trozos, para luego cocinarlos.

Zahir, chocho de haberme convencido volvió contoneando su cola felina de vuelta a la vaca y volvió a disfrutar de su presa. Yo me divertía viéndolo comer, parecía un cachorro recibiendo su primer premio en semanas, la vaca no duro mucho la verdad, la carne que había puesto al fuego ni se había cocinado cuando Zahir levando la cabeza lamiendo lo que le había quedado en el pico.

Era bastante gracioso, al principio intentaba disimular su interés en lo que había quedado de mi pata, pero era obvio así que termine arrojándosela con bastante esfuerzo…. Zahir la atrapo en mitad del aire y como si fuera una pluma la puso contra el piso para devorarla en instantes… al final termine comiendo solo. Cuando mi comida estuvo lista… Zahir ya se había echado a mi lado, y poniendo su cabeza sobre sus patas delanteras se había puesto a dormir una siesta.


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Patanikus: No puedo creer, años sosteniendo que el concepto de rebelion de las maquinas es estupido porque las maquinas no pensarian jamas en matarnos a todos si cobraran consciencia y viene un programador a decirme que si las programara él SI lo harian
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